sábado, 28 de junio de 2008
¿Y entonces? the true reason why
por qué
por qué
por
qué
por
qué
no cambia de una vez?
Porque todavía siente unas cuantas obstrucciones.
En lugar de dirigirse al lugar que le habían indicado, da media vuelta, se sube al auto y se aleja a mediana velocidad para regresar a su casa.
domingo, 22 de junio de 2008
El pasado
Pero comprendió que justificarse a través de terceros y del pasado es darse demasiada importancia.
lunes, 16 de junio de 2008
pancita de mentira
jueves, 5 de junio de 2008
Castaneda vs. Marx
Y derepente me pregunto si eso está tan mal.
domingo, 18 de mayo de 2008
A que no saben de quién eran (los libros)>
Agarro mis cosas y, sin haber visto la pantalla, tengo que volver a empujar a la gente para bajar. Me pasé una parada y tengo mochila medio abierta. Verifico que no se me haya caído la billetera, empiezo a caminar y alterno, cada cincuenta metros, el brazo que lleva el bolso con los libros. Hago una parada estratégica en un kiosco para comprar chicles de menta y descansar dos minutos, y al sacar la billetera veo el celular y busco la llamada perdida: es de mi profesor. Escucho el mensaje con el vuelto en la mano y el bolso entre las piernas. Quiere saber si voy a ir a dejarle los libros y si voy a quedarme a comer. A pesar del frío siento las axilas húmedas. Guardo el vuelto en un bolsillo trasero del pantalón, me meto un chicle en la boca y, con el bolso colgando del hombro derecho, camino la última cuadra y media sin parar.
jueves, 8 de mayo de 2008
los libros (cont.)
-Es acá, piba.
sábado, 3 de mayo de 2008
Los libros
-Buenas. Noventa, por favor.
Saco el boleto, avanzo con el envión del colectivo que arranca y a los pocos pasos debo detenerme por la cantidad de gente. Aprovecho para revisar que no olvido nada. Cuando bajan algunos, sigo hasta llegar al fondo con la esperanza de que alguien me ceda el asiento. Podría decir que estoy embarazada: a los tres o cuatro meses no se nota, y menos con la cantidad de ropa que llevo puesta. Pero hacer algo así me daría pudor. Dejo el bolso ente mis piernas y tomo el caño que pasa sobre mi cabeza. La mochila también pesa, pero prefiero tenerla colgada para no maniobrar. Debo andar a medio comino. A pesar de que a esta hora ya no se ve casi nada, conozco el viaje y no es largo. Ya hice este recorrido varias veces, con la diferencia de que hoy está oscuro. Además, llevo mucho peso: veinte libros para devolver.